martes, 9 de marzo de 2010

Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

No contestó ninguna de mis llamadas, no contestó ninguno de mis mensajes. No podía quedar así esto, no era mi culpa y no iba a dejar que se quede con una falsa imagen mía. Hasta que me llega un mensaje:

10.16 a.m. De Santiago: "Mariana no me llames más, no quiero involucrarme más con vos, ya fue todo"

Sentí una desesperación, lo admito, seguí insistiendo, llamando, mandando mensajes y nada.

11.00 a.m. Toqué el timbre de su departamento. Nadie contestó.
Me agarró un malestar, quizá me había visto llegar, quizá no estaba, quizá en serio se murió todo... cuando tendría que haber sido así (en parte, pero no tan así).
Me quede sentada en la puerta llorando, con la cabeza metida apoyada en mis brazos que estaban arriba de mis rodillas; así, hecha una bolita, estuve un rato largo hasta que siento un voz (12.20 p.m.)

- ¿Mariana? -
- ¡Santiago! - grité y me colgué de su cuello abrazándolo.

No supo bien como reaccionar y sólo me apoyó suavemente las manos en la cintura.

- ¿Qué haces acá? - preguntó.
- Quiero aclarar las cosas, ayer no fue todo como pensabas, y no contestaste mis llamadas, mis mensajes, después me mandaste ese mensaje...y no quiero que esto quede así - dije rápido, como si me estuvieran apurando.
- Te importo... -
- Si, Santiago, obvio que me importas -
- Me cuesta creer que lo de ayer no fue así -
- A mi también. Sabes que no quiero nada más con él, ni nos hablamos, menos nos vemos sólo me lo crucé dos segundos cuando salí el finde, nada más - dije, un poco exaltada.
- Bueno, entra... - dijo y me abrió la puerta.

En el ascensor estuvimos callados; abrió la puerta de su departamento y seguíamos callados. Entré, me quede parada mirando como dejaba todas las bolsas que traía en un costado.

- Sentate - dijo.

Me senté en el sillón y me até una colita, el llorar me dio calor y además lo hacía.
Fue hasta la cocina, sirvió gaseosa en dos vasos y los trajo a una mesita ratona que tiene; los apoyó ahí.
Tome, tenía mucho calor y él sólo me miraba.

- ¿Por qué no contestaste mis llamadas? - dije después de dejar el vaso.
- Porque me enojé mucho, cuando estás en caliente no pensas y no tenía ganas de hablar, pero te vi ahí abajo llorando cuando llegué y se me pasó todo enojo - dijo.
- Ese mensaje me destruyó - dije.
- Ah - sólo dijo.
- ¿Me crees? - pregunté apenas terminó de hablar, casi interrumpiéndolo.
- Yo sé que no sos una mentirosa, sé que esto que pasa te está alterando mucho. No te considero una piba vueltera sino un tanto insegura y es normal... yo también estaría así si me llovieran chicas - dijo y nuevamente casi interrumpiendo dije:
- ¿Me crees? -

Se produjo un silencio corto, para mi eterno, en el cual me miraba a los ojos fijamente.

- Si - dijo.
- ¿Por qué lo pensaste? -
- Porque no conozco a Martín y no sé que tan loco puede estar, y me da miedo que me mientas -
- Nunca te mentiría, San, sin confianza no hay nada -
- ¿Qué no hay? Si no somos nada -

Me chocó un poco eso, y me di cuenta que es verdad, no éramos nada... ya no.
Quedé pensativa unos segundos.

- Pensé que te perdía... - dije.
- Yo también sentí eso varias veces, y lo sigo haciendo - dijo.
- Pero estoy acá, no me perdiste - dije y sonreí.
- Si, pero vos viniste a aclarar una situación tuya, no viniste a buscarme -

Tenía toda la razón... o quizá no.
Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde ¿no? Bueno yo casi lo perdí y sentí que una gran parte de mi estaba un tanto vacía, no pensé en nada en ese momento, sólo en él. No lo sentía como capricho, no lo sentía como que fuese del momento.
Si, mis cambios de pensar están cada vez más cambiantes últimamente con todo esto pero ¿iba a seguir así?

Me acerqué y lo besé. Para mi sorpresa pasaron dos segundos y se alejó.

- Sabes que te quiero, Mar, pero si no la cortas vos lo hago yo, no quiero confusiones - dijo.

Era lo que necesitaba, que me pongan ese "punto" para darme cuenta que quería. Si no hubiera querido hubiera reaccionado de otra forma, y no lo hice.

- No hay más confusiones - dije.

Me sonrió un poco dudoso, como si hubiera entendido pero a la vez no.
Ahora ambos nos besamos.

- Te quiero, San - le dije.
- Y no sabes cuanto te quiero yo - contestó con una sonrisa.
- Ah, y si te llueven chicas - dije y reímos los dos.

10 comentarios:

  1. La verdad se nota cuanto lo queres, ahora sera cuestion de ver que es mejor para vos.
    Beso (:

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  2. Esto era lo que quería leer. Pobre se bancó muchas y la llegada de Julián a todo el embrollo no fue justa para él. Qué bueno que no haya confusiones ya, que sepas qué es lo que querés.
    Un saludo :)

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  3. Que lindo cuando todo sale como esperamos; como queremos.
    Me alegro por ti!
    saludos!

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  4. leí las dos entradas juntas, porque ayer no pude leerte.
    qué bueno (:
    me cae bien Santiago y sus contestaciones concretas y acertadas!!!!!!!
    me alegra que tu mambo se haya aclarado, después de todo, como diría una amiga 'todas tenemos un mambito dando vueltas'
    saludos (:

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  5. final feliz?
    jajajjaa
    qe lindo qe se hayan entendido POR FIIIN jajajaja
    un re sludo marian

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  6. MAS TIERNOS :3 OJALA Y ESTÉ TODO BIEN Y SE TERMINEN TUS CONFUSINES AUNQE NO ES FACIL,PERO INTENTALO,UN BESO MAR (:

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  7. ojalá que las cosas sean como tú quieres... muchos éxitos con todo!!

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  8. recién recién termino de leer tooodo de un solo tirón, la verdad que me encantó la historia, ojalá resulte algo lindo de esto con Santiago, pero igual te voy a seguir leyendo, besos!

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  9. Decidite mujer y date cuenta que esto no les hace bien a ninguno

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  10. QUE AMOR ! nono, me enamoré por completo de la situación, (o por lo menos de la última) porque me imagino lo que debe ser haber pasado esos instantes de no saber qué le pasaba a él por la cabeza. Pero, me alegro MUCHÍSIMO por vos. Y MARTÍN, perdon, pero que se vaya a cagar .¬¬

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